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Cuándo y cómo vender una empresa

Categorias: M&A

Si estás buscando "cómo vender mi empresa", en realidad no solo quieres una lista de pasos. Lo que te preocupa de verdad suele ser algo mucho más concreto:

  • No quieres malvender después de años de trabajo.
  • Temes que en el último momento el comprador diga que ha visto cosas en la empresa y baje el precio.
  • No sabes por dónde empezar ni cuánto tiempo te va a consumir todo esto.
  • Te preocupa qué va a pasar con tu equipo, tus clientes y tu apellido ligado a la compañía.

Este artículo está pensado para ti si:

  • Eres propietario o socia/ socio de una pyme, especialmente industrial o B2B.
  • Te planteas vender el 100 % de la empresa en los próximos meses o años.
  • No quieres improvisar ni ir a ciegas frente a compradores que hacen operaciones de este tipo cada año.

Antes de hablar de precio: qué significa realmente vender tu empresa

Vender acciones o vender activos

Cuando dices "quiero vender mi empresa", jurídicamente suelen existir dos vías:

  • Venta de participaciones o acciones
    Vendes las participaciones de la sociedad y el comprador se queda con todo el paquete: negocio, marca, contratos, activos, deudas, personas, etc.
  • Venta de activos
    Se venden solo determinados activos: maquinaria, cartera de clientes, marca, fondo de comercio, etc., pero no la sociedad como tal.

Cada estructura tiene implicaciones fiscales, legales y de riesgo distintas, tanto para ti como para el comprador. Las guías especializadas insisten en que entender la estructura del trato es clave para el resultado neto que recibirás tras impuestos.

No necesitas convertirte en fiscalista, pero sí tener clara una idea: el "precio de venta" no es lo mismo que el dinero que acaba llegando a tu bolsillo.

Por qué vendes y qué objetivo quieres cumplir

Antes de ponerte a "buscar compradores", necesitas responder de forma honesta:

  • ¿Por qué quieres vender? Jubilación, sucesión, otra inversión, burnout, conflicto entre socios...
  • ¿Qué priorizas?

    • Máximo precio posible.
    • Cierre seguro y rápido.
    • Proyecto adecuado para tu equipo.
  • ¿Qué horizonte de tiempo tienes?

    • ¿Necesitas vender en menos de un año, o puedes trabajar la preparación y el proceso durante 12 a 24 meses?

Los asesores más serios insisten en que estos objetivos marcan todo el diseño del proceso y ayudan a evitar decisiones impulsivas más adelante.

Cuándo tiene sentido empezar el proceso

La realidad es que nunca es demasiado pronto para preparar la empresa para una posible venta, incluso aunque no tengas claro si venderás. Pero, si ya te lo estás planteando, es útil que sepas que:

  • Un proceso profesional de venta suele durar entre 6 y 9 meses como mínimo desde que se sale al mercado hasta que se firma, y con frecuencia más.
  • A eso hay que sumar varios meses previos de preparación si quieres ir con el trabajo hecho.

Si un comprador aparece de la nada y te quiere comprar "rápido", sin que tú hayas preparado nada, normalmente significa que el desequilibrio de poder está de su lado.

¿Está tu empresa lista para ser vendida? Señales de alerta habituales

Antes de hablar de informes, data rooms y contratos, conviene mirar de frente algunos síntomas muy comunes en pymes que quieren venderse.

Dependencia del dueño

Si todo pasa por ti:

  • Clientes clave que solo hablan contigo.
  • Decisiones comerciales que nadie más puede tomar.
  • Conocimiento técnico o de procesos que solo está en tu cabeza.

Desde el lado del comprador esto se traduce en una empresa con alto riesgo de caída de resultados cuando tú desaparezcas, lo que presiona el precio a la baja.

Finanzas poco claras

Al revisar operaciones reales de compraventa, los asesores coinciden en que uno de los mayores problemas es la falta de correspondencia entre la contabilidad y la realidad del negocio:

  • Gastos personales mezclados con los de la empresa.
  • Ventas sin documentar o ingresos en B históricos.
  • Falta de cierres mensuales fiables.
  • Presupuesto y seguimiento inexistente.

No se trata solo de "tener las cuentas al día", sino de que los números sean defendibles frente a un equipo financiero que va a analizarlos con lupa.

Problemas legales o laborales debajo de la alfombra

Aspectos como:

  • Contratos sin firmar o desactualizados.
  • Licencias o marcas a nombre de personas físicas en lugar de la sociedad.
  • Litigios latentes con proveedores, clientes o empleados.

Los despachos especializados en M&A subrayan que muchos de estos problemas pueden detectarse y corregirse antes de la due diligence si se trabaja con tiempo, evitando así ajustes de precio y garantías más duras.

Mezcla entre lo personal y lo empresarial

Vehículos, inmuebles, personal doméstico o gastos que nada tienen que ver con la actividad forman parte del día a día de muchas pymes. El problema aparece cuando hay que explicar estos conceptos al comprador en plena negociación.

Cuanto más limpia esté esta frontera antes de salir al mercado, menos excusas tendrá el comprador para:

  • Dudar de tus números.
  • Pedir garantías adicionales.
  • Usar estos temas como palanca para bajar el precio.

Preparar tu empresa para la venta: el corazón del proceso

Si tuvieras que quedarte con una sola idea de todo el artículo, sería esta: no se maximiza el precio en la negociación, se maximiza en la preparación.

Los expertos en compraventa de empresas hablan cada vez más de hacer una especie de pre due diligence del vendedor, también llamada vendor due diligence o vendor readiness, precisamente para no esperar a que el comprador descubra los problemas.

Poner en orden las finanzas y construir un EBITDA defendible

El EBITDA es la referencia que utilizarán muchos compradores para valorar tu empresa, especialmente si es industrial o B2B. Pero el EBITDA "contable" rara vez coincide con el EBITDA normalizado, que es el que de verdad cuenta en la negociación.

¿Qué implica normalizarlo?

  • Ajustar por gastos extraordinarios que no se repetirán.
  • Eliminar gastos personales del dueño que no estarán con el nuevo propietario.
  • Corregir ingresos o costes que hayan sido registrados de forma irregular.
  • Reflejar adecuadamente cambios estructurales recientes.

El objetivo es llegar a un EBITDA que:

  1. Sea realista y refleje la capacidad de generar caja del negocio.
  2. Esté respaldado por evidencias que puedas entregar en un data room.

Orden legal y societario

Aquí el trabajo pasa por revisar, junto con asesores legales:

  • Estatutos, libros societarios y poderes.
  • Contratos con clientes clave, proveedores estratégicos y arrendamientos.
  • Licencias, permisos, propiedad intelectual e industrial.
  • Situación de litigios o reclamaciones.

Los despachos de M&A recomiendan hacer esta revisión antes de compartir documentación con el comprador, para poder corregir lo que sea corregible y anticipar qué puntos van a levantar preguntas o peticiones de garantías.

Personas, operaciones y continuidad del negocio

Un comprador serio no compra solo números, compra un negocio que tiene que seguir funcionando el día después del cierre. Algunos puntos clave:

  • Equipo directivo 
    • ¿Existe un segundo nivel con autonomía real?
    • ¿Hay planes de retención razonables para las personas clave? 
  • Operaciones y procesos 
    • ¿Los procesos críticos están documentados?
    • ¿Hay indicadores operativos que puedas mostrar a un posible comprador? 
  • Clientes y proveedores 
    • ¿Dependes excesivamente de pocos clientes o de un proveedor crítico?
    • ¿Existen contratos que den visibilidad de ingresos futuros?

Cuanta más sensación de continuidad sin ti tenga el comprador, más dispuesto estará a pagar por la empresa.

Documentación y data room: cómo llegar "due diligence ready"

En muchas operaciones se utiliza un data room virtual para compartir con el comprador toda la documentación financiera, legal, fiscal, laboral y operativa de la empresa durante la due diligence. Herramientas especializadas insisten en que un data room bien estructurado reduce el riesgo de filtraciones, acelera el proceso y mejora la percepción de profesionalidad del vendedor.

Una buena preparación incluye:

  • Trabajar sobre un checklist de due diligence realista.
  • Subir documentación ordenada por carpetas temáticas.
  • Asegurarse de que los documentos clave están actualizados.
  • Evitar contradicciones entre lo que dices en las presentaciones y lo que se ve en los documentos.

Estar "due diligence ready" significa que, cuando el comprador empiece a hacer preguntas, no improvisas, simplemente le das acceso a información que ya has revisado.

Cómo valorar tu empresa sin autoengañarte

Qué miran de verdad los compradores

Más allá de la cifra de facturación, los compradores miran especialmente:

  • Rentabilidad recurrente y sostenible.
  • Calidad de los ingresos (clientes, sector, recurrencia).
  • Riesgos operativos, legales y reputacionales.
  • Capacidad de crecimiento con los recursos actuales y los que pueda aportar el comprador.

Firmas especializadas en valoración insisten en que entender las palancas que afectan al valor es clave para llegar a una negociación con expectativas alineadas.

Métodos habituales de valoración en pymes

Los más frecuentes son:

  • Múltiplos sobre EBITDA
    El comprador aplica un múltiplo al EBITDA normalizado, que varía según sector, tamaño, riesgo, crecimiento y otras variables.
  • Descuento de flujos de caja (DCF)
    Se proyectan flujos futuros y se descuentan a una tasa que refleja el riesgo.
  • Comparables de mercado
    Se miran operaciones similares recientes en el sector como referencia.

En pymes industriales, el método de múltiplos sobre EBITDA suele ser el más utilizado en la práctica, cogiendo los otros métodos como contraste.

Rango de valor vs número mágico

Un error muy común es aferrarse a un número único ("mi empresa vale 10 millones") cuando en realidad deberías pensar en rangos de valor:

  • Rango bajo: si salen a la luz riesgos relevantes, dependencia alta del dueño, poca preparación.
  • Rango medio: empresa ordenada, pero sin proceso competitivo bien trabajado.
  • Rango alto: empresa muy preparada, proceso competitivo y varios compradores interesados.

Además, aquí aún no has descontado impuestos ni potenciales ajustes de precio.

Qué cosas tiran el múltiplo hacia arriba o hacia abajo

Ejemplos de factores que mejoran el múltiplo:

  • Crecimientos constantes y defendibles.
  • Clientes diversificados y contratos de largo plazo.
  • Procesos organizados y equipo sólido.

Y factores que lo empeoran:

  • Caída reciente de ventas o márgenes sin explicación clara.
  • Concentración extrema de clientes.
  • Riesgos legales o fiscales sin resolver.

Tu trabajo en la fase de preparación consiste en mover tu empresa, en la medida de lo posible, del grupo de múltiplo bajo al de múltiplo alto.

Diseñar la estrategia de venta y elegir el tipo de comprador

Tipos de comprador

De forma simplificada, puedes encontrarte:

  • Comprador industrial o estratégico
    Otra empresa de tu sector o adyacente que busca sinergias, entrar en un mercado, ampliar catálogo, etc.
  • Comprador financiero
    Fondos de capital riesgo, grupos inversores que compran, profesionalizan y venden más adelante.
  • MBI (Management Buy In)
    Equipo directivo externo que entra comprando la empresa.
  • MBO (Management Buy Out)
    Tu propio equipo directivo compra la empresa, normalmente apoyado por financiación.

Cada tipo de comprador tiene:

  • Horizontes temporales distintos.
  • Sensibilidad diferente al precio.
  • Expectativas muy concretas sobre tu rol en la transición.

Proceso competitivo vs venta bilateral

Vender tu empresa no es "ver qué te ofrece el primero que llama". Tienes, simplificando, dos enfoques:

  • Venta bilateral
    Negocias con un solo comprador, normalmente el que se te ha acercado. Es más rápido, pero tu capacidad de negociación suele ser menor.
  • Proceso competitivo estructurado
    Se contacta de forma confidencial con varios potenciales compradores cualificados, se gestionan indicaciones de interés y se avanza con los más serios.

Las guías más avanzadas subrayan que un proceso competitivo bien organizado suele mejorar condiciones y precio, porque el comprador sabe que no es el único en la mesa.

Confidencialidad y control del relato

Uno de los miedos más habituales es que se enteren:

  • El equipo.
  • Los clientes.
  • Los proveedores.
  • O incluso la competencia.

Por eso es clave:

  • Definir claramente quién sabe qué y en qué momento.
  • Utilizar documentos de confidencialidad con potenciales compradores.
  • Coordinar qué mensaje se transmite al mercado cuando corresponda.

Confidencialidad no significa secretismo absoluto. Significa gestionar la información de forma profesional.

El proceso de venta paso a paso

Mandato y materiales de venta: teaser e informe confidencial

Una vez que has decidido vender y tu empresa está razonablemente preparada, suele arrancarse con:

  • Mandato de venta con asesores especializados.
  • Creación de un teaser anónimo que se envía a compradores potenciales para medir interés.
  • Preparación de un informe confidencial o cuaderno de venta mucho más detallado, que se comparte solo bajo acuerdo de confidencialidad.

En los mercados anglosajones se habla de CIM (Confidential Information Memorandum), que juega ese papel de documento central con toda la historia de la empresa, sus cifras y su potencial.

Primer contacto con compradores y cartas de interés no vinculantes

Con el material preparado:

  1. Se contacta de manera ordenada con una lista de posibles compradores.
  2. Los interesados piden más información y pueden enviar cartas de interés no vinculantes o indicaciones de oferta.
  3. Se filtran las propuestas por: 
    • Rango de precio.
    • Condiciones.
    • Encaje estratégico.

Aquí todavía nada es definitivo. La clave está en no enamorarte del primer interesado y mantener alternativas vivas.

Due diligence: qué van a mirar y cómo te afecta

Cuando se elige un comprador preferente, se firma normalmente una carta de intenciones (LOI) que recoge precio orientativo, estructura y plazos, y se abre la fase de due diligence.

Según la práctica habitual de despachos y asesores de M&A, la due diligence suele incluir:

  • Revisión financiera detallada.
  • Revisión fiscal.
  • Revisión legal y societaria.
  • Revisión laboral.
  • En algunos sectores, revisión técnica o medioambiental.

Es en esta fase donde, si no te has preparado bien, aparecen:

  • Contingencias que el comprador no conocía.
  • Diferencias entre lo que se contó y lo que muestran los documentos.
  • Desequilibrios que se utilizarán para reducir precio, pedir más garantías o incluso retirarse.

Si has hecho tu "pre due diligence" como vendedor, tu objetivo es que en esta fase no haya sorpresas materiales.

Contrato de compraventa, precio y ajustes

Si la due diligence no destapa problemas insoportables, se pasa a la negociación y redacción del contrato de compraventa (SPA en terminología anglosajona).

Algunos puntos clave:

  • Precio y forma de pago

    • Pago al contado.
    • Pagos aplazados.
    • Earn-outs vinculados a resultados futuros. 
  • Ajustes de precio

    • Por nivel de deuda neta.
    • Por fondo de maniobra.
    • Por contingencias detectadas. 
  • Manifestaciones y garantías
    Declaraciones que tú haces sobre el estado de la empresa, con responsabilidad si se demuestra que no eran ciertas.

Todo lo que no se haya trabajado y documentado antes reaparece aquí en forma de cláusulas y ajustes.

Cierre, cobro y transición

Finalmente:

  • Se firma la operación.
  • Se realizan los pagos acordados.
  • Se comprueban condiciones suspensivas si las hay (autorizaciones, consentimientos, etc.).
  • Se inicia una fase de transición donde normalmente sigues vinculado un tiempo para asegurar el traspaso.

Una venta bien estructurada piensa la transición desde el principio, para que el comprador vea continuidad y tú puedas desengancharte de forma ordenada.

Errores que pueden costarte muy caro al vender tu empresa

Salir al mercado sin preparación

Es el clásico "ya iremos viendo". El resultado suele ser:

  • Proceso largo y desgastante.
  • Comprador que gana información y poder mientras tú vas a remolque.
  • Mayor probabilidad de recortes de precio en la recta final.

Enamorarte del primer comprador

Es comprensible: de repente alguien pone un número encima de la mesa y te parece razonable. El problema es que:

  • Cierras puertas a otros posibles interesados.
  • Pierdes palancas para negociar condiciones.
  • Terminas aceptando términos que no habrías aceptado con más alternativas.

Negociar solo contra un equipo profesionalizado

En la mayoría de operaciones serias de compraventa, el comprador se rodea de:

  • Abogados especializados.
  • Fiscalistas.
  • Expertos financieros.
  • Consultores sectoriales.

Si tú te sientas solo en la mesa pensando que será "una negociación comercial más", estás entrando con un desequilibrio de preparación enorme.

Ocultar problemas esperando que "no se vean"

Es tentador pensar "esto mejor ni lo menciono". El problema es que:

  • Muchos de esos temas salen en la due diligence.
  • Si el comprador los descubre y percibe que has ocultado información, no solo bajará el precio, sino que desaparece la confianza.

En la práctica, es mejor:

  • Identificar los problemas.
  • Ver qué puedes corregir antes.
  • Construir un relato transparente, acompañado de un plan de mitigación.

Firmar una LOI que te deja sin margen

La carta de intenciones no es un contrato definitivo, pero puede atarte:

  • Exclusividad durante meses.
  • Limitaciones para hablar con otros compradores.
  • Condiciones que después son difíciles de cambiar.

Firmar una LOI sin haber definido bien todos los puntos críticos ni haber trabajado alternativas puede dejarte con muy poco poder de negociación en el tramo final.

Conclusión y próximo paso lógico si estás pensando en vender

Vender tu empresa no va de "ponerla en venta" y esperar a que llegue el comprador adecuado. Va de:

  • Tener claro qué quieres conseguir con la operación.
  • Preparar la empresa a un nivel que aguante la due diligence más exigente.
  • Diseñar un proceso en el que tú mantengas el control del ritmo, la información y las reglas del juego.

Si estás en el punto de plantearte seriamente la venta, el siguiente paso lógico no es llamar al primero que te habla de compradores, sino hacer un diagnóstico honesto de la vendibilidad de tu empresa:

  • Qué pasaría si un comprador serio entrara hoy en tu data room.
  • Qué puntos fuertes podrías explotar.
  • Qué riesgos aparecerían que ahora mismo podrían costarte precio, condiciones o incluso la operación.

A partir de ahí, puedes decidir con mucha más claridad cómo, cuándo y con quién vender tu empresa, y sobre todo, cómo hacerlo sin sorpresas desagradables en la recta final.